12 de marzo de 2025
Choosing a Service Format That Actually Fits
Antes de decidir cuántas pantallas táctiles instalar en una vivienda, conviene resolver algo más básico: qué formato de proyecto tiene sentido para ese espacio y esa forma de vivir.
En pisos reformados con paredes de yeso o pladur, la instalación empotrada obliga a coordinar el trabajo con el electricista antes de cerrar los tabiques. Si eso ya está hecho, una solución de superficie con marcos finos y vidrio mate resuelve el mismo control sin abrir obra, aunque el resultado visual es más discreto que integrado. Ninguno de los dos formatos es mejor en abstracto: depende de en qué punto del proyecto se toma la decisión.
Otro factor que suele decidir el formato es la cantidad de puntos de control. En un salón con tres accesos, una sola pantalla táctil junto a la puerta principal cubre luz, persianas y climatización, y los interruptores secundarios pueden quedarse como están. En cambio, en una planta con pasillos largos y varias estancias, repartir módulos táctiles por zona evita caminar hasta un único punto cada vez que se quiere bajar una persiana. La sensorización de presencia y calidad de aire solo aporta valor cuando hay más de una zona que automatizar; en un estudio pequeño añade datos que nadie consulta.
También importa el momento del presupuesto. Un formato por fases permite empezar con las estancias de uso diario y ampliar después hacia dormitorios o zonas de paso, reutilizando los mismos módulos y la misma lógica de escenas. El formato cerrado, en cambio, exige definir todo de una vez y deja menos margen si cambian las necesidades al año siguiente.
Seguir leyendo: qué preparar antes de una primera consulta o las preguntas que suelen aparecer antes de empezar.