Qué cambia cuando trabajamos juntos
Los estudios de arquitectura, instaladores y distribuidores que integran nuestras piezas en sus proyectos suelen llegar con la misma duda: cómo mantener una estética coherente sin renunciar al control real de luz, clima y persianas. Esto es lo que resolvemos en la práctica.
Una sola familia de acabados
Paneles, pulsadores y módulos comparten el mismo vidrio mate y la misma paleta de tonos beige y arena. Puedes combinar formatos en una misma vivienda sin que la pared parezca un catálogo de proveedores distintos. Las tapas se eligen al final, cuando el yeso y la pintura ya están decididos.
Documentación lista para el instalador
Entregamos esquemas de conexión, medidas de caja y notas de cableado antes de que el electricista empiece la primera fijación. Eso evita reabrir rozas por un módulo mal previsto y reduce las visitas de ajuste a una sola jornada al final de obra.
Integración con sistemas ya instalados
Las piezas se comunican con KNX, Matter y las pasarelas más habituales en reformas. Si el cliente ya tiene un hub funcionando, no hace falta sustituirlo: añadimos los puntos de control que faltan y dejamos las escenas existentes donde están.
Iluminación de presencia que no compite
La retroiluminación se activa al acercarse y baja sola cuando la estancia queda a oscuras. En dormitorios y pasillos nocturnos esto se nota: no hay pantallas encendidas toda la noche ni reflejos sobre el mármol o la madera.
Acompañamiento durante la puesta en marcha
Revisamos la configuración de escenas y umbrales con quien hará el mantenimiento posterior, no solo con quien firma el proyecto. Así el estudio no queda atado a cada ajuste menor y el propietario sabe cómo cambiar un modo sin llamar a nadie.
Si preparas varias viviendas a la vez, conviene revisar antes las capacidades de integración y el catálogo de piezas y acabados disponibles.